Bodegas Montecillo revela su esencia a través de una nueva identidad visual que subraya una historia con raíces: autenticidad Riojana y tradición familiar.

La marca de vinos de la bodega centenaria de la Rioja Alta, Montecillo, presenta una nueva faceta anclada en más de 145 años ininterrumpidos dedicados a elaborar el auténtico Rioja. Un cambio reflejado en primera instancia en el packaging de su gama clásica – Crianza, Reserva, Gran Reserva, Blanco Fermentado en Barrica y Rosé – con el objetivo de subrayar siglo y medio de historia y un capital simbólico único en la región.

La identidad visual es el resultado de una exhaustiva profundización en el origen de la marca y en la historia de dos grandes familias apasionadas por honrar la autenticidad de Rioja: una historia de tradición con vocación de trascender. Montecillo pretende así consolidarse como un clásico renovado, apoyándose en los valores intrínsecos de la marca, mostrando siempre su compromiso por la elaboración de un auténtico Rioja, con vinos que están más allá de modas y perduran en el tiempo; vinos dominados por la elegancia y la longitud que han cautivado a expertos y consumidores de todo el mundo.

Valeria Morado, Brand Manager global, define el relanzamiento de la marca insignia de la bodega centenaria como "una renovación con un claro objetivo de poner en valor los activos históricos de la marca, rescatando los valores que nos hacen únicos y diferentes a través de un trabajo casi artesanal de recuperación de símbolos y tipografías del siglo XIX propios de la marca; así como del color verde menta que ha sido parte de la identidad de la bodega por más de un siglo".

La marca riojana presentó oficialmente esta nueva imagen durante el Salón de Gourmets el pasado 7 de Mayo en Madrid, donde además de la gama clásica, los visitantes pudieron catar las nuevas añadas de sus más recientes lanzamientos: Montecillo Edición Limitada, Montecillo 22 Barricas y Montecillo Blanco Fermentado en Barrica, los cuales han obtenido los más altos reconocimientos por críticos a nivel internacional.

 

El lanzamiento de la nueva imagen de la marca coincide con la reapertura de su bodega histórica en el pueblo de Fuenmayor, Rioja Alta – sitio que le convirtiese en la bodega pionera en la zona y tercera en establecerse en todo Rioja – y en cuyos nichos subterráneos descansan aún vinos de añadas históricas tan antiguas como 1926. Coincide también con la renovación de sus instalaciones de enoturismo, donde los visitantes pueden contemplar las 20.000 barricas de roble francés y americano que alberga su parque subterráneo; o bien el botellero artesanal donde cientos de miles de botellas son apiladas a mano una sobre otra, descansando inmóviles durante su larga crianza; hasta los nichos que resguardan sus vinos de Gran Reserva Selección Especial – elaborados estrictamente en añadas excepcionales y en cantidades sumamente limitadas. Así mismo, puede visitarse el renovado espacio de tienda y cata; una zona de museo que acoge los documentos históricos y refleja los hitos más importantes de la bodega desde su fundación en 1870; así como de una espectacular proyección directamente sobre las barricas bajo la innovadora técnica de videomapping, un espectáculo visual fuera de lo común.

 

La nueva imagen acompaña el lanzamiento en hostelería nacional y tiendas especializadas de las nuevas añadas de Crianza 2015, Reserva 2012 y Gran Reserva 2010, y la campaña que acompaña la nueva identidad visual se difundirá a partir de este mes de mayo en redes sociales y prensa especializada a nivel nacional. En palabras de Mariangel Lezama, Marketing Manager global, esta nueva etapa "acompaña la excelencia enológica de los vinos de la gama Montecillo a través de la puesta en valor de una historia verídica e ininterrumpida a través de todos y cada uno de los puntos de contacto con el consumidor de hoy".

Notas al pie:
Historia de Bodegas Montecillo
En la segunda mitad del siglo XIX, un puñado de apasionados apostó con convicción por el método de elaboración bordelés y empezaron a producir vino con la voluntad de trascender los límites del mercado nacional. Uno de los primeros en hacerlo fue Don Celestino Navajas Matute, de una familia de hondas raíces en Fuenmayor, quien fundó su bodega en 1870.
Don Celestino demostró una gran visión de futuro: envió a su hijo Alejandro, a estudiar en Burdeos. Con el paso del tiempo, Alejandro y su hermano Gregorio crearían la razón social Hijos de Celestino Navajas, con la idea de proseguir la obra de su padre. La siguiente generación, encarnada en José Luis Navajas -hijo de Alejandro-, estudia enología en Borgoña y en el Penedés y se convierte en el gestor de la bodega familiar al impulsar decisivamente la calidad y el éxito de sus vinos, introduciendo técnicas innovadoras en Rioja como la vinificación en frío, tan característica de la bodega ahora denominada Montecillo. José Luis Navajas no tenía descendencia y decidió poner el legado de sus ancestros en las mejores manos posibles. Así entabló relación con otra centenaria familia vitivinícola, Osborne, quien adquiere Bodegas Montecillo en 1973. Desde entonces, Osborne ha potenciado las grandes virtudes de la bodega de Fuenmayor: la calidad, la tradición y el saber hacer, al construir nuevas instalaciones de elaboración, más espaciosas y funcionales entre los pueblos de Fuenmayor y Navarrete. Es la actual Bodega Montecillo, concebida para una vinificación cuidadosa y para elaborar vinos de larga guarda, auténtica insignia de la marca.

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